Cosecha y procesado de semillas de cebolla 1

CARACTERÍSTICAS

La cebolla (allium cepa) es una planta bianual de la familia de las liliáceas, así como los ajos, los puerros, las chalotas y el cebollino. Su origen está en Asia Central, desde donde se fueron introduciendo en Europa a través de los romanos. Posteriormente fueron los españoles los que llevaron la cebolla a América al igual que otras verduras.

Las hay de día corto y de día largo, en función de las horas de luz que necesitan para prosperar. Las de día corto duran menos en su conservación que las de día largo.

CULTIVO

Se realizan semilleros cuando se van los calores del verano, para cebollas de ciclo corto (menos horas de luz), y durante el invierno para cebollas de ciclo largo. Una vez la planta tiene el tamaño adecuado se cortan un poco las raíces y las puntas de las hojas, para favorecer el enraizamiento. Inicialmente ha de estar humedecida la tierra para que se instale la planta mejor. Posteriormente no necesita un riego excesivo pues favorece la aparición de enfermedades. Le gustan riegos copiosos pero espaciados.

Una vez formado el bulbo, se deja de regar para que se produzca un secado natural de la planta, comenzando este por las hojas. Se sacan posteriormente de la tierra y se dejan unas 48 horas al aire libre (siempre que no llueva), antes de almacenarlas en un lugar aireado y seco.

COSECHA Y EXTRACCIÓN

Al ser una planta bianual, es en su segundo año, una vez que ha pasado un primer período invernal, las hojas se desarrollan fuertemente y del centro sale una vara rígida que se va endureciendo y al final aparece un capítulo floral redondeado que va a ser el portador de las semillas. Por eso las cebollas de día corto que se plantan en otoño, se utilizan como cebolleta, pues si se dejan que haga bulbo, no llega nunca a hacerse pues se suben a flor.

Las de día largo que se siembran en invierno y que se consumen ese próximo verano, si se dejan en la tierra, al verano siguiente, ya se pueden cosechar la semillas. Éstas se deben recoger cuando los capítulos florales están un poco abiertos que es cuando la semilla ya está madura. Se cortan y se dejan secar unas 2-3 semanas más antes de proceder a su desgranado.

LIMPIEZA

Aunque a nivel industrial se realiza la limpieza con mesas densimétricas, mesas cóncavas  y otros artilugios que no están al alcance de la mayor parte de los agricultores y hortelanos, nosotros lo hacemos de una forma más artesanal, pero muy eficaz.

Se desgrana manualmente sin utilizar elementos abrasivos, que harían que las puntas de las semillas se deterioraran perdiendo su capacidad de germinación. Posteriormente se realiza un aventado de las mismas, donde se desprende la mayor parte de la paja que menos pesa.

Después se utilizan cribas de acero inoxidable para eliminar las partículas más finas, así como la paja más gorda.

Por último se realiza una inmersión en agua por un espacio de unos segundos (no llega a un minuto nunca), donde las semillas buenas van al fondo del recipiente y se quedan flotando aquellas que desecharemos inmediatamente al igual que restos de paja que siempre queda. Inmediatamente se cuelan y se llevan a una tabla de madera para que se vayan secando al lado de una fuente de calor.

CALIBRADO

Pasada unas 12-14 horas en que vemos que ya están secas, procedemos a pasarlas de nuevo por los tamices, pero en esta ocasión para buscar el calibrado necesario. Aquellas semillas que son pequeñas las desechamos directamente. De esta forma nos aseguramos de la viabilidad correcta de las semillas que utilizamos.

Posteriormente hay que hacer unas pruebas de germinación para ver que cumplen con el porcentaje mínimo establecido para las semillas de cebolla, que es de un 70 %. Realizando el proceso anteriormente descrito, se supera sin problemas esta cifra.

CONSERVACIÓN

Nosotros utilizamos un aparato para medir la humedad de las semillas para su correcta conservación. Para realizarlo a nivel casero, tenéis que intentar que la semilla esté bien seca, no tostada. Entonces la semilla, como ser vivo que es, mantendrá una humedad de latencia que la hará germinar cuando la sembremos.

El envase correcto son tarros de cristal que se cierren herméticamente. Y si por si acaso la hemos guardado un poco húmeda, no viene mal introducir dentro del envase un trocito de servilleta blanca (sin ningún tipo de tinte), para que al respirar las semillas si existiera exceso de humedad, lo absorba dicho papel. Para guardarlas el mejor sitio es un lugar fresco y a oscuras, como puede ser un frigorífico.

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One Comment

  1. Me parece genial. Muy interesante y práctico. Gracias.

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