¿Qué necesito para empezar a sembrar?
Empezar a sembrar

¿Qué necesito para empezar a sembrar?

Tod@s hemos usado alguna vez estos verbos de forma indistinta, pero lo cierto es que no son lo mismo. A ver, ¿es lo mismo estar sembrado que estar plantado? No, ¿no? Para sembrar hay que extender semillas o sustrato en un espacio para que germinen. La condición básica es que las semillas formen parte del proceso. Cuando lo que hacemos es introducir un esqueje, bulbo, tubérculo o cualquier planta en un terreno con la intención de que eche raíces y crezca, entonces estamos plantando. En este proceso no se ven involucradas las semillas. Aclarado esto, ¡vamos a ver qué necesitas para cada tipo de siembra!

Unos apuntes rápidos

En líneas generales tendrás que contar con: semillas, un espacio para plantar (suelo, semillero, maceta, mesa de cultivo, etc), sustrato o tierra fértil y un sistema de riego (preferiblemente regadera de lluvia fina). 

Antes de sembrar, sea cual sea el método que hayas elegido, es importante descartar aquellas semillas pochas que no vemos en buen estado y nos van a servir. Cuanto más viejas sean las semillas menos probabilidad de germinar, las semillas de más de 4 años tienen poca probabilidad de éxito (menos del 50%) A veces si son viejas o están recalentadas toca descartarlas. Para saber si van a germinar el truqui está en ponerlas en un vaso con agua; si flota, no sirve. Las que se hundan serán las elegidas.

1. Siembra directa o en maceta

Si vas a sembrar en un terreno de forma directa primero hay que hacer como las exconcursantes de Operación Triunfo y “Pa` fuera lo malo”. Tras quitar piedras, malezas y demás restos indeseados habrá que preparar la tierra. Debemos de cavar la tierra, el objetivo es que quede almohadillada y aireada de forma que las raíces puedan expandirse y crecer sin problemas. Si la tierra es fértil en principio no tendría por qué ser necesario añadir nada más, pero siempre es interesante mezclar con algún producto como humus de lombriz o compost de forma que ayudemos en los primeros dias a nuestras semillas.

Para preparar la tierra y hacerla más manejable necesitarás un rastrillo o, cultivador azada o azadilla, dependerá de lo grande que sea el espacio. Dependiendo de su nivel de humedad será necesario humedecerla un poquito previamente si está muy seca o si, por el contrario, está demasiado húmeda – lo ideal es esperar a que se seque, si está en el exterior y tienes los medios, puedes tapar con un plástico transparente la zona, de esa forma en unos días el terreno estará perfecto para la siembra.

Una vez que la tierra esté lista deberás diseminar las semillas, hacerlo en surcos, de forma uniforme o en hoyos dependerá de lo que estés cultivando y sus necesidades específicas. Es importante que veas en el reverso del paquete de semillas qué se pide exactamente para ese cultivo y, por supuesto, tener un buen plan trazado. Existen trucos como mezclar las semillas más pequeñas con un material como arena de río, de esa forma sabremos  dónde hemos sembrado y dónde no y nos ayudará a repartir esas semillas más pequeñas. No solo basta con saber qué sembrar en cada época, sino que necesitas saber qué cultivos son compatibles en un mismo terreno. Para eso encontrarás toda la ayuda en nuestra sección Comunidad Horti o, si lo prefieres, ¡nos puedes escribir directamente – info@hortiaroma.es – y te echamos una mano! 

Una vez que las semillas están en la tierra, toca cubrirlas. Para ello, piensa en las penas y preocupaciones, cuanto más grandes, más queremos enterrarlas. Pues aquí igual. Lo ideal es usar un material que les proteja pero no les ahogue; los sustratos o humus son ideales para esto. Un truco en semilleros de exterior es cubrir esos sustratos con algo de tierra de la zona de forma que no llame tanto la atención de los pajaritos.

Cuanto más grande es la semilla que vas a sembrar, más profunda se entierra. Como regla general puedes aplicar el truco del arroz. Veamos, para cocinar arroz echas dos tazas de agua por cada una de arroz, es decir, el doble, pues aquí igual – perdón cociner@s expert@s que puedan estar en desacuerdo, es una regla simple para que sea fácil de recordar -. En el caso de las semillas si tiene un tamaño X, se enterrará a 2X. Por ejemplo, si tiene 3mm, pues a 6mm. Fácil, ¿verdad? *Disclaimer: hay semillas con necesidades especiales y casuísticas específicas que requieren de otras medidas, consulta a tu horticultor de confianza -que esperamos ser nosotr@s muy pronto-. 

Finalmente toca regar, ¡coge tu regadera o manguera con cabezal de lluvia y al lío! Recuerda que el terreno ya está humedo, solo le aportaremos un poco más de humedad.Procura no encharcar tus semillas y antes de regar revisa que la tierra esté en su punto justo para no ahogarlas.

Lo siguiente será ir revisando tus cultivos y siguiendo las especificaciones necesarias para cada uno. Como norma general, piensa en ellas como en ti mism@, ni achicharrarse con demasiado calor directo ni dejar que el frío corte el ciclo de germinación.

¡Vamos con el siguiente tipo!

2. Siembra en semillero

Una opción muy interesante para la siembra es el uso de semilleros, ya que la planta está protegida y el espacio ocupado es menor. Sin embargo, este tipo de siembra es más compleja y requiere de un alto nivel de atención y mimo.

¿Preparad@s? Primero hay que seleccionar el tipo de semillero que se va a emplear, existen multitud de ellos: alvéolos de plástico, alvéolos de turba, semilleros eléctricos, semilleros reciclados de envases de yogur, pastillas de turba prensada, etc.

Por lo general los requisitos y pautas son similares a los de la siembra directa, teniendo que buscar la duración de la siembra según el tipo de semilla, buscando un lugar soleado, pero en el que no pegue de forma directa o enterrándolos a una profundidad doble a su tamaño. Sin embargo, para la siembra en semillero:

  • Usa un sustrato que sea rico en turba, arena y nutrientes y de textura fina. 
  • Mantén húmedo el sustrato siempre y riégalo de forma frecuente pero ligera. 
  • Presta especial atención a la temperatura, la humedad y la iluminación y toma las acciones necesarias para que el proceso sea equilibrado y no se rompa la germinación.

3.*Trasplante de planteles o plantones 

Este método, como hemos visto anteriormente, no se considera siembra, ya que no intervienen las semillas, sino que se planta un plantón o plantel que se haya adquirido o los cultivos que hayan crecido por medio del método de semilleros. Es uno de las opciones más cómodas, ya que el proceso es muy sencillo. Procura remover la zona de manera que cuando el plantel quiera extender sus raíces lo tenga sencillo. Mete el plantel y arrópalo con tierra o sustrato alrededor. Si estás plantando en una tierra desgastada o con poca materia orgánica, puedes incorporar previamente a meter el plantel un puñadito de Humus de Lombriz.

En el caso de introducir las plantas germinadas en nuestro propio semillero hay que tener mucho cuidado con las raíces y limitar la exposición, realizando un trasplante ágil pero cuidadoso. Después de la siembra siempre debemos de regar. Tiene que ser un riego intenso que ayude a deshacer el cepellón de la planta y le otorgue una nueva casa amigable al plantel. Procura darle un días antes de volver a regar, esto es muy recomendable en los primeros días. Queremos educar a la plantita  y decirle que el agua está abajo. Así, extenderá más sus raíces y crecerá una planta más fuerte y sana.

¡Esperamos haber sembrado la curiosidad por saber más en vosotr@s y poder ver pronto vuestras creaciones!

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